ACOSO SEXUAL CALLEJERO: un mal silenciado

Un día conversando con una amiga sobre el acoso sexual callejero, ella me decía que «A LAS MUJERES LES GUSTA», su respuesta me hizo pensar imediatamente en el concepto de «violencia simbólica» de Pierre Bourdieu, considerado un instrumento clave de la dominación masculina.

VIOLENCIA SIMBÓLICA Y ACOSO SEXUAL CALLEJERO

Según Pierre Bourdieu la violencia simbólica consiste en la «violencia amortiguada, insensible, e invisible para sus propias víctimas».

El concepto de “acoso sexual callejero” es un tipo de violencia simbólica, en cuanto a que su práctica es naturalizada, por el acosador y a veces por la persona acosada. Así se perpetua está violencia, al no ser denunciada ni percibida como una que causa daño y debe eliminarse.

El acoso sexual callejero viola los derechos humanos, y se entrelaza con otros tipos de desigualdad, como la raza y el origen étnico, la edad, la discapacidad, la clase, la identidad y expresión de género, así cómo la orientación sexual.

CONSECUENCIAS DEL ACOSO SEXUAL CALLEJERO

Por otro lado recuerdo a otra amiga, que no pasa un día que no le respondiera a los acosadores, una guerrera, su fuerza me gusta y al mismo tiempo me hace reflexionar sobre las diferentes actitudes que deben adoptar diariamente las mujeres como consecuencia al acoso sexual callejero, tales cómo; ignorar, cruzarse de acera, modificar su vestimenta, evitar ciertas calles o espacios de ocio, procurar estar acompañada, entre otras.

Las mujeres y algunas personas LGBTIQ+ saben por experiencia propia y por observación de lo que son capaces esos BABOSOS, a raíz de su masculinidad tóxica y frágil.

Ninguna persona debería sentirse insegura u obligada a adoptar estos mecanismos de autocuidado para simplemente caminar tranquila en la calle o disfrutar en paz en un parque.

OTRA MASCULINIDAD ES POSIBLE

Hoy en día diferentes movimientos de mujeres y hombres están llamando a un alto al acoso callejero sexual, es un llamado a nosotros los hombres para eliminar ese comportamiento hostil de nuestra masculinidad, a entender que aquello no afirma la hombría o heterosexualidad, lo que hace es perpetuar el machismo que impone el dominio masculino del espacio público, cómo uno inseguro para las mujeres y personas LGBTIQ+.

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Pongamos fin a este mal: DENUNCIALO – EDUCATE – CAMBIA – INVOLUCRATE.

Fuentes:
  • Pierre Bourdieu, la dominación masculina, editorial anagrama, Barcelona, 2000.
  • Cuadernillo Acoso callejero. Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires, 2018.

Arte: @cardenilla

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Por: Cristhian Manuel Jiménez

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